lunes, 21 de julio de 2014

EL DRAGON Y MATEO

Era un día de verano caluroso en el que los niños jugaban en el parque, a subir al castillo, a bajar el tobogán, a subir y bajar con los columpios, mientras Mateo jugaba con su cubo, pala y rastrillo en el arenero.

De repente el cielo se nublo de tal manera que era practicamente de noche.

Los niños miraron por si era una tormenta, pero para sorpresa de ellos no eran nubes negras sino humo negro, que provenía del Norte, del Moncayo la montaña mágica donde vivía un dragón.

¡El dragón a despertado!.- grito un niño llamado Pol.

Todos los niños empezaron a correr despaboridos a esconderse donde podían.

Pero Mateo no estaba dispuesto a que nadie le estropeara el volcán de arena, con su gran cráter, que estaba haciendo en el arenero.


¡AAAAAAAHHHHHHHH!.- Un gran y aterrador rugido salio de las fauces del dragón que volando con sus grandes alas se acercaba al parque donde Mateo seguía jugando.

Con voz grave, dijo el dragón a Mateo.- ¡NIÑOOO!, ¿POR QUE NO HAS HUIDO?.

Mateo le replico.- ¡Porque estoy jugando y no te tengo miedo!.

El dragón enfadado alzo su cabeza, lanzando llamaradas por su boca y extendió sus alas. Era impresionantemente grande y feroz.

Enfadado lanzo sus fauces sobre el pequeño Mateo para tragarselo enterito.- ¡AAHHHHH, TE COMERÉ NIÑO INSOLENTE!.



Pero Mateo con grandes reflejos lleno sus manos de arena y al acercarse la boca del gran dragón, en el mismo instante que iba a freírlo con una llamarada, descargo la arena sobre las fauces del dragón.

¡Toma, ahora ya no chamuscaras nunca a nadie más!.- grito Mateo.

El dragón empezó a revolverse, a girar, a saltar, a gemir, gritando con su gran voz.- ¿QUE ME HAS HECHO PEQUEÑO?......, pero el dragón empezó a empequeñecer y le cambio la vocecilla.- ¡Me estoy quedando pequeño!.

Una pequeña lagartija apareció donde antes había un gran dragón.

Todos los niños que habían estado escondidos comenzaron a aparecer y a intentar cazar a la pequeña lagartija.

¡Acabad con ella!.- gritaban unos y otros.

Pero Mateo alzó la voz y dijo.- ¡PARAD, dejadla vivir, para que siempre que la veamos recordemos que por muy pequeños que seamos podemos con valentía enfrentarnos a cualquier gran problema o ... dragón!


Colorín, colorado, este cuento.

Se ha acabado.


Dedicado al pequeño Pol, una bendición de mi compañera Celina. ¡¡Felicidades!!