martes, 20 de mayo de 2014

EL CICLOPE Y MATEO

¡GUAU, que día más perfecto!.- exclamo Mateo, una mañana de primavera en la Playa de Sitges.

Estaba con su tío Jose dispuesto a cabalgar las olas con su tabla de surf, colocándose los neoprenos para no pasar mucho frio al caer al agua.

¡Jajaja, tío Jose estas muy gracioso, como siempre te veo con los pantalones por los suelos!.- reía y reía Mateo.

De repente, una gran ola los tumbo al suelo.

¿Tío Jose, que esta pasado?.- pregunto Mateo.
¡No lo sé, nunca había visto olas tan enormes en las playas de Sitges!.- grito el tío Jose.

En ese instante una gran columna de agua emergió del mar y un gran monstruo de un solo ojo se disponía a destruir la bonita costa.

Las olas eran tan altas que llegaban a tocar las campanas de la Iglesia de San Bartolome.

¡Es un gran ciclope, vamos a por él!.- grito Mateo.



Tío y sobrino empezaron a remar con fuerza tumbados en sus tablas, hasta que llegaron a la altura del ciclope.

Con la habilidad de un gato se pusieron en pie sobre las tablas y Mateo grito.- ¡Tío José, vamos a dar vueltas y vueltas alrededor del ciclope porque si nos mira con un solo ojo lo marearemos y caerá!.

En el puerto todos los pescadores de Sitges veían como los dos intrépidos surfistas esquivaban los golpes del gran ciclope y sin pensarlo embarcaron en sus pequeñas barcas para ir en su ayuda.

El ciclope veía pasar a Mateo, Jose, Mateo, Jose, Mateo, Jose ... así que el ojo le empezó a dar más vueltas que una peonza y;

¡PATAPUM!



El ciclope cayó desplomado, en ese mismo momento que los pescadores llegaron a su altura y empezaron a lanzar sus redes sobre él, pero la fuerza no la había perdido y una tras otra las rompía.

Mateo desde su tabla grito a los pescadores.- ¡Chicos, darnos vuestras bengalas de señal!.

Entonces barquito por barquito, pescador tras pescador, fueron recogiendo las bengalas a toda velocidad.

El tío Jose se lanzo sobre la espalda del ciclope para colocarle las bengalas con una cuerda, que Mateo desde su tabla y dando vueltas la fijo con un gran nudo al cuerpo del ciclope.

¡Salta tío Jose y enciende la mecha!.- grito Mateo.

Todos los barquitos salieron disparados al ver encendida la mecha y los intrépidos surferos en su tabla cabalgando las olas hacia el puerto.

El ciclope empezó ha dar grandes golpes en el mar para hacer unas olas tan grandes que acabasen con esos piojos que le estaban molestando.

Pero de repente:

PUMMMMMMMMM  

Salió disparado hacia el cielo, tan alto tan alto llego, que hoy si miráis al cielo podréis ver un gran puntito verde en la Luna y no es otro que:

EL............................. CICLOPE

Por supuesto, la fiesta fue marinera y el ciclope ahora se lamenta de habérsela perdido.




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