domingo, 15 de diciembre de 2013

NO ESTES TRISTE, ARBOL DE NAVIDAD.

Ya es Navidad y en el colegio de Mateo lo celebran colocando un gran Belén con material reciclado y decorando un gran pino como árbol de Navidad.


El árbol de Navidad tenía todas las bolas de color blanco y desconsolado lloraba anhelando un manto multicolor.


El único niño que lo podía oír era Mateo.

Un día le pregunto.- ¿Arbolito que te ocurre?

Le contesto el árbol de Navidad gimiendo.- ¡Año tras año me colocan estas bolas de color blanco y mi gran deseo es tener bolas de colores!.

Mateo sonriendo le dijo.- ¡No te preocupes que esto lo soluciono yo con mis pinturas de colores!.

Comenzo a pintar y pintar las bolas a las que llegaba, incluso se puso de puntillas.

¡Rojo, Azul, Verde, Rojo, Amarillo, Rosa, Violeta,....!


Pero una vez termino, el árbol seguía llorando.

Se acordó de que su amigo Matias conocía al saltamontes "Saltitos", así que lo llamó para que por favor viniese a ayudarle.

Rápidamente apareció el saltamontes "Saltitos" y Mateo le pregunto.- ¿Me permites subir en tu espalda para que cuando saltes poder pintar las bolas blancas del árbol de Navidad?.

El saltamontes "Saltitos" asintió y Mateo se subió encima suyo, pintando todas las bolas a las que pudo llegar entre salto y salto.

¡POING Rojo, POING Azul, POING Verde, POING Rojo, POING Amarillo, POING Rosa, POING Violeta,...!

Pero una vez termino, el árbol seguía llorando.

Pasó por su lado su amigo Mario y le pregunto.- ¿Mateo estas manchado de pintura, cuando te vea la profesora Asun te va ha meter de cabeza en el lavabo?

Se rió Mateo y le dijo a Mario.- ¡Sí, de cabeza al lavabo, que gracia!.

Y seguidamente le pregunto Mateo.- ¿Mario, no conocerás alguien que salte un montón para poder llegar tan alto que pueda pintar esas bolas blancas del árbol de Navidad?.

Respondió Mario.- ¡Claro Mateo, mi canguro peluche brinca y brinca tan alto que casi llegas al cielo, ahora lo traigo!.

Llego Mario con el canguro y Mateo se metió dentro de la bolsita que tienen para llevar a sus bebes y entre brinco y brinco pintaba las bolas de colores que le restaban para terminar.

¡POING Rojo, POING Azul, POING Verde, POING Rojo, POING Amarillo, POING Rosa, POING Violeta,...!

Pero una vez termino, el árbol seguía llorando.

Mateo estrañado le dijo al árbol de Navidad.- ¡Pero, pero, pero, pero, si ya tienes todas las bolas pintadas!.

Y el árbol con la voz más entrecortada que nunca le dijo a Mateo.- ¡Buaaaaaaa, la estrella de Belén sigue siendo blanca y yo la quiero dorada!.

Mateo se quedó pensativo.- ¿Como subiré hasta ahí arriba?

¡CLARO!.- grito Mateo.- ¡El monito "Pototo", la mascota de Bruno!.

Nada más se lo pidió a Bruno vino con su mascota el monito "Pototo", al que Mateo se subió en la espalda y trepando a la velocidad del rayo, Mateo llegó a la copa del árbol de Navidad pintando de dorado su estrella de Belén.


Por fin, el árbol de Navidad sonrío y cuando salieron todos los niños de sus clases por primera vez pudieron oír la risa de los árboles.


 Y Mateo junto al árbol de Navidad gritaron: ¡FELIZ NAVIDAD!
 

Colorín, colorado, este cuento.

Se ha acabado.

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