miércoles, 19 de diciembre de 2012

EL CAMION DE BOMBEROS

Un buen día, Mateo, Bruno y Salma se dieron cuenta que en su ciudad no había Parque de Bomberos, por lo que decidieron romper sus huchas, para con las monedas que habían guardado comprar un Coche de Bomberos.


Con las pocas monedas que les quedaron fueron a comprar unos cascos de Bombero a la tienda de Juan, un chinito sonriente que era como uno más del barrio.

Podían comprar tres cascos amarillos muy feos, uno para cada uno, pero con las monedas que tenían decidieron comprar dos cascos muy chulos con una placa de bombero.



Los tres amigos se repartieron las tareas como buenos Bomberos:

Mateo era el conductor, Salma tocaba la campana y Bruno llevaba la escalera.

De repente sonó por primera vez la sirena de incendio.

- ¿Donde es el incendio? - pregunto Mateo - Soy el panadero Pico se esta quemando mi horno de leña.

Se montaron en el coche de Bomberos los tres amigos bomberos y tocando la campana lo más fuerte que podían, fueron ha apagar el fuego.


Cuando llegaron a la panadería tuvieron que repartir los dos cascos que llevaban.

Mateo y Salma cogieron los cascos y con la manguera empezaron ha apagar el fuego, mientras Bruno subía por la escalera sin casco a rescatar al panadero que estaba asomado a una ventana.

- ¡BIEN, hemos apagado el fuego y rescatado al panadero! - exclamaron los tres amigos.

No habían subido aún al coche de Bomberos cuando volvieron a oír la sirena de incendio.

- ¿Donde es el incendio? - pregunto Salma - Soy el granjero Paco se esta quemando mi granja.

Subieron al coche de bomberos y salieron pitando a la granja de Paco.


Cuando llegaron a la granja tuvieron que repartir los dos cascos que llevaban.

Bruno y Salma cogieron los cascos y con la manguera empezaron ha apagar el fuego, mientras Mateo sacaba los animales de la granja con el granjero Paco.

Sofocado el nuevo incendio y agotados en el camión de Bomberos volvieron a oír la sirena.

- ¿Donde es el incendio? - pregunto Bruno - Soy el forestal Pillo se están quemando los castaños, alguien no apago bien una barbacoa.

Como estaba cerca de la granja llegaron enseguida.

Mateo y Bruno se pusieron los cascos, quedandose Salma con la cabeza desprotegida.

Era increíble había fuego por todas partes y las castañas explotaban y salían volando, hasta que una castaña le cayó a Salma en la cabeza.

¡PUM, CASTAÑAZO!



- SALMA, ¿Estas bien? - gritaron sus dos amigos.

- ¡Si estoy bien, apagad el fuego!. Yo me pondré un poco de hielo en la cabeza. - dijo Salma.

Cuando terminaron de sofocar el fuego, los tres amigos se abrazaron y decidieron que nunca volverían a poner a uno de ellos en peligro, por lo que cambiarían los cascos de Bombero chulos, por los tres cascos amarillos feos.

Colorín, colorado, este cuento.

¡Se ha acabado!


Se lo dedicamos a Mama, que es hoy su Cumpleaños.

¡FELICIDADES!

Y también os recomendamos visitéis el Museo del Fuego de Zaragoza, os encantará.



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