jueves, 25 de octubre de 2012

EL GRILLO Y LA LUNA

Erase una vez, un Colegio en el que todos los niños eran felices porque al salir a jugar al recreo oían tocar el violín a un grillo que vivía allí.

Mateo, con un montón de amigos entre los que estaban Alberto, Bruno, Salma, Matias, Mario, Guille, Martina, Sara, se quedaban largos ratos escuchando al grillo como frotaba sus patitas para tocar su música.

- ¡Cri, cri, cri!, ¡Cri, cri, cri!, ¡Cri, cri, cri!- (Ánimo cantad una canción)

CUENTOS PARA MATEO

Pero un día se olvidaron de él, con tanto juego de pillar, de saltar y de jugar a la pelota.

- ¡Nadie me hace caso!- dijo el grillo.

El grillo triste desapareció del Colegio.

Mateo y sus amigos le echaron en falta enseguida.

- ¿Donde estará el grillo? - se preguntaban todos.

Mateo que la noche anterior estubo viendo la Luna con papa y mama, les dijo a sus amigos:

- ¡Yo se donde esta!. Esta en la Luna, anoche cuando la miraba tenía una sonrisa como la nuestra cuando oíamos tocar al grillo.

- Haremos un cohete entre todos y yo mismo iré a buscarlo - dijo Mateo.

Se pusieron a trabajar sin descanso y en cuanto tuvieron el cohete acabado, Mateo se monto con su traje de astronauta y todos sus amigos contaron hasta diez.

- ¡Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho, Nueve y Diez!

Mateo toco el botón rojo y salio volando.


CUENTOS PARA MATEO

Voló y voló, hacia el espacio, rodeado de estrellas, acercándose a la Luna y viendo como se alejaba de casa.

CUENTOS PARA MATEO

Pronto llego a la Luna, donde para su sorpresa le esperaba un marciano unicejo con un ramo de flores lunares.


CUENTOS PARA MATEO

Mateo agradecido, le dijo. - Gracias marciano unicejo, ¿No habrás visto al grillo por aquí?.

El marciano unicejo, le respondió a Mateo. - ¡Si Mateo, esta allí!. Nos ha alegrado con su música y ha aprendido a tocar el Arpa.

Mateo se acerco al grillo, se disculpo y le prometió que nunca le dejarían de lado jamas.

El grillo contento se monto con Mateo en el cohete y los dos contaron hasta diez para volver a casa.

- ¡Uno, Dos, Tres, Cuatro, Cinco, Seis, Siete, Ocho, Nueve y Diez!

Mateo y el grillo tocaron el botón rojo y salieron volando.

Cuando llegaron al patio del Colegio les esperaban todos sus amigos, que habían preparado una fiesta de bienvenida.

En la fiesta pudieron oír al grillo tocar.

¡El concierto de violín y arpa del grillo fue maravilloso!

Colorín, colorado, este cuento.

¡Se acabo!



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