sábado, 25 de julio de 2015

LA CHICA ZOMBIE

Un buen día la pequeña Angela despertó del sueño más horrible que había tenido.

Un pequeño murciélago se la llevo a un lugar de oscuridad en el que se transformo en una pequeña zombi.



No quería ir al cole, pero no hubo remedio y fue, pero cubierta con una capucha para que no le vieran.

Cual es su sorpresa cuando al tropezar y caer la capucha, todas las niñas le dijeron: ¡¡¡quiero ser como tú, molas!!!

Colorín, colorado, este cuento.

Se ha acabado.

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lunes, 20 de julio de 2015

EL TRA-AGUAS (microcuento)

EL TRA-AGUAS (Pequeñas Historias)

Puede ser que nunca os hayáis topado con este ser devorador de arena.

Pasa desapercibido porque come y come mientras a fuerza de pala intentamos hacer un gran agujero en la arena de la playa.

PAPAAAAA!!!!.- grito Mateo.- Has visto la boca que se come la arena?.

No, donde está?.- exclamo el papa de Mateo.

Aquí está, ves que cuando saco arena con la pala, por un lado u otro aparece una lengua que lentamente engulle parte de nuestra obra maestra.- explico Mateo.

Que divertido es dar de comer a este TRA-AGUAS!!!.- exclamo el papa de Mateo.

Si, si, el TRA-AGUAS, que nombre más chulo!!!.- reía Mateo.



Cuando nos fuimos de la playa  vimos como desaparecía entre las olas.

Recordar que si lo veis saludarlo de nuestra parte.

Colorín, colorado, este cuento....
se ha acabado.

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jueves, 16 de julio de 2015

NIÑO FUEGO, NIÑA AGUA

¿Alguien conoce algún niño muy movido e inquieto?.

Había una vez un niño tan movido que solo con mirarlo se te cruzaban los ojos y se te erizaba el pelo.

Era el Niño Fuego, que un día despistado quemo la cola de un gato.



¡MIAUUUUUUUUUUU!.- maullaba el gato, yendo de un lado al otro con la cola de antorcha.

Pero siempre para arreglar los despistes del Niño Fuego estaba su mejor amiga, la Niña Agua.

Con un rápido movimiento de su mano disparo un fuerte chorro de agua sobre el espantado gato, apagando el fuego de su cola.

Peroooooooooooo ...

¡JAJAJAJAJA!.- reían los dos amigos, al ver al gato totalmente mojado.

¡Parece una ratita!.- exclamo el Niño Fuego.

¿Pero creéis que acabo todo aquí?.

lunes, 21 de julio de 2014

EL DRAGON Y MATEO

Era un día de verano caluroso en el que los niños jugaban en el parque, a subir al castillo, a bajar el tobogán, a subir y bajar con los columpios, mientras Mateo jugaba con su cubo, pala y rastrillo en el arenero.

De repente el cielo se nublo de tal manera que era practicamente de noche.

Los niños miraron por si era una tormenta, pero para sorpresa de ellos no eran nubes negras sino humo negro, que provenía del Norte, del Moncayo la montaña mágica donde vivía un dragón.

¡El dragón a despertado!.- grito un niño llamado Pol.

Todos los niños empezaron a correr despaboridos a esconderse donde podían.

Pero Mateo no estaba dispuesto a que nadie le estropeara el volcán de arena, con su gran cráter, que estaba haciendo en el arenero.


¡AAAAAAAHHHHHHHH!.- Un gran y aterrador rugido salio de las fauces del dragón que volando con sus grandes alas se acercaba al parque donde Mateo seguía jugando.

Con voz grave, dijo el dragón a Mateo.- ¡NIÑOOO!, ¿POR QUE NO HAS HUIDO?.

Mateo le replico.- ¡Porque estoy jugando y no te tengo miedo!.

El dragón enfadado alzo su cabeza, lanzando llamaradas por su boca y extendió sus alas. Era impresionantemente grande y feroz.

Enfadado lanzo sus fauces sobre el pequeño Mateo para tragarselo enterito.- ¡AAHHHHH, TE COMERÉ NIÑO INSOLENTE!.



Pero Mateo con grandes reflejos lleno sus manos de arena y al acercarse la boca del gran dragón, en el mismo instante que iba a freírlo con una llamarada, descargo la arena sobre las fauces del dragón.

¡Toma, ahora ya no chamuscaras nunca a nadie más!.- grito Mateo.

El dragón empezó a revolverse, a girar, a saltar, a gemir, gritando con su gran voz.- ¿QUE ME HAS HECHO PEQUEÑO?......, pero el dragón empezó a empequeñecer y le cambio la vocecilla.- ¡Me estoy quedando pequeño!.

Una pequeña lagartija apareció donde antes había un gran dragón.

Todos los niños que habían estado escondidos comenzaron a aparecer y a intentar cazar a la pequeña lagartija.

¡Acabad con ella!.- gritaban unos y otros.

Pero Mateo alzó la voz y dijo.- ¡PARAD, dejadla vivir, para que siempre que la veamos recordemos que por muy pequeños que seamos podemos con valentía enfrentarnos a cualquier gran problema o ... dragón!


Colorín, colorado, este cuento.

Se ha acabado.


Dedicado al pequeño Pol, una bendición de mi compañera Celina. ¡¡Felicidades!!







martes, 20 de mayo de 2014

EL CICLOPE Y MATEO

¡GUAU, que día más perfecto!.- exclamo Mateo, una mañana de primavera en la Playa de Sitges.

Estaba con su tío Jose dispuesto a cabalgar las olas con su tabla de surf, colocándose los neoprenos para no pasar mucho frio al caer al agua.

¡Jajaja, tío Jose estas muy gracioso, como siempre te veo con los pantalones por los suelos!.- reía y reía Mateo.

De repente, una gran ola los tumbo al suelo.

¿Tío Jose, que esta pasado?.- pregunto Mateo.
¡No lo sé, nunca había visto olas tan enormes en las playas de Sitges!.- grito el tío Jose.

En ese instante una gran columna de agua emergió del mar y un gran monstruo de un solo ojo se disponía a destruir la bonita costa.

Las olas eran tan altas que llegaban a tocar las campanas de la Iglesia de San Bartolome.

¡Es un gran ciclope, vamos a por él!.- grito Mateo.



Tío y sobrino empezaron a remar con fuerza tumbados en sus tablas, hasta que llegaron a la altura del ciclope.

Con la habilidad de un gato se pusieron en pie sobre las tablas y Mateo grito.- ¡Tío José, vamos a dar vueltas y vueltas alrededor del ciclope porque si nos mira con un solo ojo lo marearemos y caerá!.

En el puerto todos los pescadores de Sitges veían como los dos intrépidos surfistas esquivaban los golpes del gran ciclope y sin pensarlo embarcaron en sus pequeñas barcas para ir en su ayuda.

El ciclope veía pasar a Mateo, Jose, Mateo, Jose, Mateo, Jose ... así que el ojo le empezó a dar más vueltas que una peonza y;

¡PATAPUM!



El ciclope cayó desplomado, en ese mismo momento que los pescadores llegaron a su altura y empezaron a lanzar sus redes sobre él, pero la fuerza no la había perdido y una tras otra las rompía.

Mateo desde su tabla grito a los pescadores.- ¡Chicos, darnos vuestras bengalas de señal!.

Entonces barquito por barquito, pescador tras pescador, fueron recogiendo las bengalas a toda velocidad.

El tío Jose se lanzo sobre la espalda del ciclope para colocarle las bengalas con una cuerda, que Mateo desde su tabla y dando vueltas la fijo con un gran nudo al cuerpo del ciclope.

¡Salta tío Jose y enciende la mecha!.- grito Mateo.

Todos los barquitos salieron disparados al ver encendida la mecha y los intrépidos surferos en su tabla cabalgando las olas hacia el puerto.

El ciclope empezó ha dar grandes golpes en el mar para hacer unas olas tan grandes que acabasen con esos piojos que le estaban molestando.

Pero de repente:

PUMMMMMMMMM  

Salió disparado hacia el cielo, tan alto tan alto llego, que hoy si miráis al cielo podréis ver un gran puntito verde en la Luna y no es otro que:

EL............................. CICLOPE

Por supuesto, la fiesta fue marinera y el ciclope ahora se lamenta de habérsela perdido.




martes, 13 de mayo de 2014

MI QUERIDO GRAN GIGANTE



Como no contar la historia de mi querido gran gigante que daba todo su corazón a los demás en silencio y siempre regalando una sonrisa, aún en los momentos más difíciles.

En un claro del bosque de los diminutos duendes jardineros se oía la discusión entre dos de ellos, uno replicaba al otro:

- ¡Estás loco, como vamos a cortar el césped con los dientes!.- gritaba el duende rojo.

- ¡Siii, pues como una vaca se come el pasto!.- le contesto inocentemente el duende azul.

- ¡Habrá una solución mejor, pero esto tiene que estar preparado para la gran fiesta de la noche de las hogueras!.- replico el duende rojo.

De repente los arboles empezaron a tambalearse de un lado a otro apareciendo entre ellos un gran gigante que de la mano paseaba con ni niño pequeño.

Grito el duende azul.- ¡Es el gigante Juan y su pequeño Alberto, seguro que nos ayudará!

Cuando llegaron junto a los duendes, Alberto les pregunto.- ¿Qué os pasa que estabais discutiendo?, os ha oído mi papa y hemos venido para ver si os podemos ayudar.

¡Pues os lo agradeceríamos infinito porque tenemos que cortar el césped del claro del bosque y no nos ponemos de acuerdo, como hacerlo!.- Les dijo el duende rojo mientras se reía burlonamente el duende azul haciendo como si se comía un manojo de césped.

Sin pensárselo el gigante Juan froto sus manos y al abrirlas un corta césped apareció en ellas.

Alberto lo velocidad lo arrancó


¡BRUUUU, BRUM, BRUM, BRUM, BUMMMMMMMM!

y se puso a cortar todo el césped del claro del bosque.

Los duendes saltaban y bailaban de júbilo gritando.- ¡GRACIAS, MI QUERIDO GRAN GIGANTE!.

Alberto observo que a su papa le habían aparecido unas pequeñas alitas en la espalda y le pregunto.- ¿Papa, porque te han salido unas alitas?.

Juan desde lo alto le dijo a su pequeño.- ¡Cariño, papa está cansado y estas alitas me ayudaran a proteger a todos los míos!.

Juan y Alberto prosiguieron su camino cuando divisaron a otro duende jardinero. El pobre lloraba desconsolado al pie de un seto.

Juan le dijo a Alberto.- ¿Qué le pasa al duende verde?.

 Alberto tras preguntar al duende le dijo a su padre.-¡Papa es que no llega a cortar el alto del SETO!.

Y Juan repitió.- ¿EL TETO?

¡NO el SETO!.- le respondió Alberto.

¡TETO, SETO, TETO, SETO, TETO, SETO………….!, así estuvieron hasta que Juan se agacho y entendió lo que Alberto le repetía.

El gigante Juan recogió con cuidado las tijeras de podar del duende verde y añadiéndole dos grandes palos el pequeño duende pudo llegar a podar el alto del seto.

El duende verde le beso un píe y grito.- ¡GRACIAS, MI QUERIDO GRAN GIGANTE!.



Alberto observo que las alitas de su papa el gigante Juan crecieron de nuevo.

lunes, 17 de marzo de 2014

EL BOSQUE CERCENADO



En la profundidad de un bello bosque de hayas vivían en armonía todo tipo de seres con diferentes personalidades unas más fuertes que otras, pero todo esto cambio en el momento que dejaron de entenderse unos con otros.

Algo estrangulo su mundo, sus conciencias, sus sentimientos, incluso su hogar cercenando el bosque por la mitad, apagando su luz.

Pero esos seres sumaron esfuerzos a pesar de sus incompatibilidades para agarrarse a ese pequeño hilo que mantuvo en píe el bosque, nexo de unión que era su amistad y cariño, para conseguir que renaciera de nuevo su mundo.

 "Línea". Autor: Silvestre Pejac.